En Paso de los Novillos, María levanta su casa y, con ella, un proyecto de vida. Su historia refleja el sentido del nuevo Plan Quinquenal 2025–2029 de MEVIR: una política que entiende la vivienda como derecho, arraigo y oportunidad para fortalecer el territorio rural.
María vive en Paso de los Novillos, un pequeño poblado rural de Tacuarembó, a poco más de una hora de la capital departamental. Comparte su casa con su madre, sus cuatro nietos y dos de sus hijos. Se gana la vida elaborando masas caseras que vende en el pueblo y a los trabajadores de la madera.
En el fondo mantiene una huerta para el autoconsumo, gallinas, chanchos y una vaca de la que saca la leche cada mañana. Entre el gallinero y los perros que corren sueltos, hoy se levantan las paredes de su nueva vivienda.
“Nací en Montevideo, pero soy de la capital solo por la cédula”, dice con una sonrisa. Desde los quince años vive en la zona, donde formó su familia y su vida entera. Ese es su lugar en el mundo.
La casa que está en obra —en la que también trabajan sus dos hijas mayores junto a los obreros de MEVIR— forma parte de un acuerdo entre MEVIR y la DINAVI. Es una de las primeras intervenciones del nuevo plan para erradicar los agrupamientos rurales irregulares, un paso inicial en la transformación que comienza a recorrer el país desde su territorio más profundo.
El acceso a la vivienda sigue siendo mucho más que tener un techo: es la posibilidad de construir un proyecto de vida y pertenencia. Esa idea recorre el nuevo Plan Quinquenal 2025–2029 de MEVIR, una hoja de ruta que busca recuperar la capacidad productiva de la institución y, al mismo tiempo, ampliar su alcance social y territorial.
La vivienda es una herramienta para dar consistencia al habitar. No se trata solo de construir casas, sino de fortalecer las pequeñas localidades rurales, impulsar servicios e infraestructura, y generar oportunidades que arraiguen a las familias en sus territorios.
Cuatro ejes, una estrategia integral
El plan se estructura en cuatro ejes estratégicos que se complementan y actúan en red, bajo un mismo propósito: mejorar la calidad de vida rural con una mirada integral, inclusiva y sostenible.
1 - PIPL – Segunda generación
Los Planes Integrales de Proyectos Locales actualizan la experiencia iniciada entre 2015 y 2019. Intervienen simultáneamente en localidades y su entorno microrregional, combinando vivienda nucleada, planta urbana, área rural e infraestructura básica. Promueven la densificación de los centros poblados, la reutilización de viviendas en desuso y la mejora de servicios como agua, saneamiento y electricidad. Cada PIPL articula a actores institucionales, sociales y comunitarios, y se convierte en el corazón operativo del nuevo modelo de MEVIR: planificado, multiescalar y coordinado.
2 - MEVIR ACTUA[liza]
Es la “puesta a punto” de las intervenciones históricas. Aborda cinco dimensiones para recuperar y actualizar viviendas, salones comunales, calles y espacios verdes. También impulsa escrituraciones masivas y readjudicaciones de viviendas vacías, garantizando dignidad y funcionalidad en los conjuntos ya consolidados.
3 - MEVIR AIR – Atención a Agrupamientos Irregulares Rurales
Es el programa más transformador. Retoma experiencias piloto desarrolladas en 2017–2019 y las expande a escala nacional. Su foco está en formalizar la tenencia de la tierra, mejorar las viviendas existentes e incorporar servicios básicos. Comenzó en el eje de la Ruta 26 (Paysandú, Tacuarembó, Rivera) y avanzará hacia los territorios con mayores índices de pobreza y precariedad.
Con este programa, MEVIR derriba viejas barreras —como la exigencia de ingreso mínimo o título
de propiedad— y coloca en el centro a las familias rurales más vulnerables. “Este plan rompe con los límites que excluían a quienes más lo necesitaban”, destacó el presidente de MEVIR Andrés Lima.
4- MEVIR AMPLIFICA
Amplía la capacidad de acción de la institución mediante alianzas estratégicas con el MIDES, DINISU, INC, OSE, UTE, OPP y las intendencias. Promueve la creación de una Mesa de Coordinación de Políticas Públicas y un Fondo para Pequeñas Localidades, orientados a integrar vivienda, servicios e infraestructura en los pueblos del interior. La lógica es clara: multiplicar los resultados de cada proyecto local mediante la cooperación interinstitucional.
Un territorio que vive
El Plan 2025–2029 pone el acento en la integralidad y en la planificación territorial. No se trata de intervenir por localidades aisladas, sino de trabajar en microrregiones según el Sistema Urbano Nacional del Uruguay, buscando equilibrio entre zonas rurales, núcleos urbanos y sus áreas de influencia. Esta mirada reconoce la diversidad del país y evita duplicar esfuerzos, complementando los servicios entre localidades vecinas. Cada intervención de MEVIR será también una oportunidad para generar cohesión social y ambiental.
¨Un territorio que vive es aquel donde hay oportunidades,vínculos y arraigo¨