Metodología
Ayuda mutua y autoconstrucción asistida
Los sistemas de edificación por ayuda mutua y autoconstrucción asistida funcionan con la participación de las familias beneficiarias en las obras. Este aporte se considera un requisito indispensable para participar en los programas de MEVIR y es realizado sin retribución alguna.
Los programas de viviendas nucleadas y en terreno propio se construyen por ayuda mutua, aportando los participantes 96 horas de trabajo mensuales por núcleo familiar durante los meses de obra, desempeñándose en la construcción de TODAS las viviendas, guiados por un equipo técnico (arquitecto y asistente social), un capataz de obra y personal especializado. Recién sobre el final de la obra se sortean las viviendas para ser asignadas según la cantidad de dormitorios y el número de integrantes de la familia.
Las unidades productivas y viviendas dispersas se edifican por autoconstrucción asistida, sistema que requiere el trabajo de dos personas adultas durante toda la obra, que son asesoradas por el equipo técnico (arquitecto, asistente social e ingeniero agrónomo), un capataz especializado y dos oficiales.
La ayuda mutua y el esfuerzo propio, además de aprovechar un saber popular y recurso existente en la población (la capacidad de autoconstrucción) favorecen un mayor involucramiento y apropiación del hábitat construido y una mayor organización y participación ciudadana en la solución de un problema y el ejercicio de un derecho.
Cada familia aporta en promedio 1.800 horas en programas nucleados y 1.000 horas en unidades productivas.

