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Un convenio que atiende a los más vulnerables

  • Marcela tiene 32 años, es de Nuevo Berlín en donde vive con sus tres hijas y a partir del jueves 15 de agosto se convirtió en una participante de MEVIR.

 El proceso de Marcela empezó hace 5 años a través del MIDES, cuando comenzó el contacto con el equipo técnico vivía en una habitación de la casa de su hermano y había vivido en una carpa al fondo de la casa de su madre.

 

Un día yendo a Montevideo a llevar a sus hijas a visitar a su padre, quien reside en la capital del país, recibió una llamada del equipo que le comunicó que accedería a una vivienda de MEVIR. Esto fue posible gracias a un convenio entre ambas instituciones cuyo principal objetivo es la utilización de las viviendas que MEVIR disponga por parte de los beneficiarios de los distintos programas del MIDES que se encuentren en situación de vulnerabilidad socio-económica.

 

El mismo día en el que recibieron las llaves se mudaron y aún faltaba colocar la luz. Recuerda que estaba lloviznando. “Esa misma noche buscábamos a ella, dice señalando a su hija menor, por todos lados y no la encontrábamos. Había una habitación en dónde estaban todos los muebles y las cajas y ahí la encontramos dormida detrás de las cajas”.

 

En el marco de este convenio, las viviendas son reparadas y readjudicadas a las familias que el MIDES identifica. Durante los dos primeros años el ministerio cubre el total del valor del alquiler y luego la familia comienza a pagar una cuota de alquiler simple. En ese tiempo los equipos de profesionales del MIDES acompañan a la familia en el proceso que busca finalizar con un contrato de arrendamiento con opción a compra como es el caso del resto de los participantes de MEVIR en el país.

 

El jueves 15 de agosto Marcela firmó con MEVIR ese contrato y de esa forma se conviritó en una participante más, que durante 20 años pagará un alquiler con subsidio en la cuota y al finalizar firmará la escritura de la que será en ese momento su vivienda.

 

“Ahora me explicaron que voy a pagar una cuota más elevada pero que está dentro de lo que yo puedo pagar y que voy a ser participante de MEVIR. Yo digo que parece que son muchos años pero estas pagando algo que va a ser para vos y para tus hijos el día de mañana. Es lo mejor que me pudo haber pasado a mí” relató.

 

Sus hijas más pequeñas están en segundo y cuarto de escuela y les encanta. La escuela es de tiempo completo y queda a cinco cuadras de su casa. Además, hacen piscina, música, inglés y patín. La casa es grande declara Marcela, tiene un terreno amplio y disfrutan mucho del espacio para jugar afuera. La mayor tiene 15 años y está en tercero. El año próximo piensa culminar sus estudios en el liceo militar en Montevideo.

 

Ahora es mucho más seguro porque vos sabes que la única forma que te pueden sacar la vivienda es que vos no pagues la cuota. El techo es lo principal. Y hoy en día vivir acá con un contrato firmado es mucho más seguro. Estoy re nerviosa y re contenta. Ahora los planes son seguir para adelante y poder mantener la vivienda como hasta el día de hoy y poder pagar todos los meses la cuota.

 

Marcela nunca pensó en mudarse de Nuevo Berlín y nunca pensó en tener su casa hasta hace un tiempo. “Cuando iban a visitarme los del MIDES yo decía, uy otra vez, pero después en la charla te empezás a encariñar. Hoy que ya no tienen por que venir y pasan por acá y me vienen a saludar. Ellos fueron un apoyo y estuvieron conmigo. Ahora creo que si no vienen los extraño”.

 

El caso de Marta es muy similar a los inicios de Marcela en este proceso. Hoy recibió las llaves de su nueva vivienda junto a dos de sus hijas, Princesa y Fiorella, la más pequeña que trajo a sus muñecas a jugar a su cuarto nuevo según ella misma relató.

 

Marta vivía en situación de calle. La habían desalojado y acampaba a orillas del río. Recuerda que en su desesperación por no tener donde dormir con sus hijas compró un ómnibus viejo en el que vivió un tiempo. Luego por medio de ADEOM pudo conseguir una casa en alquiler. Más tarde ingresó al programa a través del MIDES y luego de un proceso de trabajo junto al equipo técnico, accedió a la que será su vivienda y la de su familia.

 

Durante la entrevista se emociona en más de una oportunidad. “Estoy super emocionada, para mi es un sueño cumplido. Es como un regalo de cumpleaños porque pronto será mi cumpleaños” relata. El 24 de agosto cumple 41 años y hoy trabaja en el área de mantenimiento y obras de la Intendencia.

 

Hasta la fecha 69 familias accedieron a su vivienda a través de este convenio en diferentes puntos del país. De estas, 11 se encuentran con un contrato de alquiler simple entre la familia y MEVIR y hoy Marcela es la primera de esas familias que se convierte en participante.

Para diciembre de 2019 serán 77 el total de familias que participan de este convenio.